LA I BRIGADA AÉREA RECORDÓ AL TC-62


Se realizó una ceremonia para recordar el 43° Aniversario del derribo del Hercules C-130 en el Aeropuerto de Tucumán
Por Lic. Cecilia Vergara. Fotos por C. Rocío Martínez


Cada 28 de agosto la Fuerza Aérea Argentina (FAA) conmemora un nuevo aniversario del derribo del avión Hercules C-130 TC-62, hecho ocurrido en 1975 en el Aeropuerto tucumano "Teniente General Benjamín Matienzo" en el que se trasladaba a 114 miembros de Gendarmería Nacional.

La ceremonia alusiva se realizó en la I Brigada Aérea de El Palomar y fue presidida por el jefe del Estado Mayor del Comando de Adiestramiento y Alistamiento (CAA), brigadier Pedro Girardi; acompañado por el jefe de Unidad, comodoro Juan Carlos Piuma. Acudieron también el ex titular de la FAA, brigadier general "VGM" (R) Mario Callejo; el brigadier (R) Héctor Cocito, comandante del TC-62; brigadieres titulares de organismos; brigadieres en situación de retiro, ex titulares de la I Brigada Aérea; jefes de unidades alojadas; jefes de grupo y departamento del CAA; además de personal militar superior y subalterno y personal civil de la Unidad.

El personal presente entonó las estrofas del Himno Nacional Argentino y el ayudante del jefe de Brigada, capitán Martín Urbancic, leyó la efeméride alusiva.

Luego de la realización de un minuto de silencio a modo de homenaje, el capellán de la Guarnición Aérea El Palomar, presbítero Claudio Raby, realizó una misa de campaña en la que encomendó a la Virgen de Loreto y a la Virgen de Luján, patronas de la Fuerza Aérea y Gendarmería respectivamente, el eterno descanso del personal fallecido.

El ataque
A las 13.05 Hs. del 28 de agosto de 1975, una carga explosiva que había sido colocada en el desagüe que pasaba por debajo de la pista de aterrizaje, fue activada desde un control remoto en pleno despegue provocando de inmediato la pérdida de control, incendio y caída a tierra de la aeronave quedando envuelta en llamas y explotando violentamente. La pericia, el valor y profesionalismo de la tripulación, evitó que este evento alcanzara proyecciones de catástrofe, salvando la vida de un centenar de personas que se encontraban a bordo y de los integrantes barrio “San Cayetano”, próximo al aeródromo.

Lamentablemente, en este terrible hecho perdieron la vida seis gendarmes Pedro Yanez, Juan Riveros, Marcelo Godoy, Juan Argentino Luna, Evaristo Gómez y Raúl Remberto Cuello.

Es de destacar la acción del gendarme Cuello, quien logró salir ileso del avión y entró en repetidas oportunidades, para salvar numerosas vidas, hasta quedar atrapado por las llamas, dando un ejemplo de valor y coraje llevados hasta el supremo sacrificio.

Asimismo, por su impecable desempeño, la Institución reconoce a la tripulación del TC-62, por entonces, vicecomodoro Héctor Cocito (comandante de aeronave), mayor Carlos Beltramone (1er. piloto), capitán Francisco Mensi (navegador), suboficial mayor Fortunato Barrios y cabo principal Eduardo Fatore (mecánicos) y suboficial mayor José Perisinotto y Clyde Pardini (auxiliares de carga).


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