ALAS ROTATIVAS UNIDAS POR LA ANTÁRTIDA


Helicópteros MI-171E y Bell 212 de la VII Brigada Aérea de Moreno arribaron a la Base Marambio para participar de la Campaña Antártica de Verano 2016/2017
Enviada especial C.1° Natalia Gadea
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“Siempre y en todo lugar” es el lema que caracteriza a los helicopteristas de la VII Brigada Aérea de Moreno. Y no hay dudas de ello porque, como cada año, una aeronave MI-171E se trasladó hacia la Base Antártica Marambio para comenzar con las tareas de apoyo a la Campaña de Verano 2016/2017. También se sumó un helicóptero Bell 212 que, trasladado en un avión Hércules C-130 de la I Brigada Aérea de El Palomar, llegó al Continente Blanco para acoplarse a su compañero de brigada.

La Dirección Nacional del Antártico (DNA) es el organismo nacional que coordina la actividad científica del país desarrollando, entre otras actividades, el Plan Anual Antártico que establece cuál es el lineamiento general de la preservación del ambiente antártico que han de seguir todas las bases argentinas. Anualmente, la Fuerza Aérea Argentina (FAA) brinda apoyo a ese plan como sostén logístico y aéreo de las tareas científicas de relevamiento glaciológico, estudios poblacionales de fauna y recopilación de datos meteorológicos, así como también se mantiene en apresto para asegurar la asistencia necesaria en situaciones de emergencia y en el caso de que se requiera búsqueda y rescate. Para este año se han previsto 360 horas de vuelo en Hércules C-130; 60 de MI-171E; 100 de Bell 212 y 200 a lo largo de todo el año de Twin Otter.

A fin de cumplir con esta misión, la Fuerza Aérea tiene a disposición una aeronave Hércules C-130 que traslada personal, carga general, científica y víveres del continente a la Base Marambio a la vez que se encarga del reabastecimiento de combustible. Asimismo, dispone de un DHC-6 Twin Otter, perteneciente a la IX Brigada Aérea de Comodoro Rivadavia, que traslada a los científicos y la carga de la DNA a los distintos campamentos.

Sin embargo, durante las Campañas Antárticas de Verano (CAVs) se da el mayor movimiento y despliegue de científicos, quienes en su mayoría son trasladados a sitios dentro de la zona de operaciones de Marambio para alojarse varias semanas en campamentos especiales durante los trabajos de campo. Y en este punto es clave el apoyo de los helicópteros de la VII Brigada Aérea.


EL RECORRIDO

El 2 de enero ser realizó la maniobra por medio de la cual el Bell 212 fue transportado en la bodega de un Hércules C-130 desde de El Palomar hacia la Base Aérea Militar Río Gallegos, en la provincia de Santa Cruz para partir, desde allí, hacia la Antártida. Una vez en el Continente Blanco, el helicóptero fue descendido y trasladado hacia el hangar de la base, donde los mecánicos de la aeronave, cumplimentaron los requerimientos técnicos que lo dejaron en condiciones para realizar las operaciones que le sean encomendadas.

En ese momento, comenzó la organización de la maniobra de cruce del helicóptero MI-171E para la cual, unos días después, el 5 de enero, partió una comitiva desde la I Brigada Aérea con destino a la Base Aeronaval Austral de Ushuaia a bordeo de un Hércules C-130 a cargo del jefe de Escuadrón I C-130 y comandante de aeronave, mayor Franco Paglione. Allí se transportaron los integrantes del Grupo de Operaciones Especiales mientras que el helicóptero MI-171E se desplazó por sus propios medios.

Dentro de los medios intervinientes se encontraban, por parte de la FAA, un Hércules C-130 para realizar la escolta hasta destino y otro en alerta en la Base Aérea Militar Río Gallegos y, desde la Base Marambio, estaban en apresto el Twin Otter y Bell 212 para brindar apoyo adicional a las tareas de búsqueda y salvamento desde la Base Marambio. Asimismo, hicieron su aporte un avión Lockheed P-3 Orion desde la Base de Río Grande con la Agrupación de buzos tácticos, un avión Beechcraft B-200, una unidad de superficie para búsqueda y salvamento y buques que operan en la Antártida y desde Ushuaia de la Armada Argentina y, un Bell 412 de la Fuerza Aérea de Chile que operó desde la Base Aérea Antártica Eduardo Frei Montalva, que también funcionaría como alternativa de aterrizaje ante alguna eventualidad.

El sábado 7, cuando los partes meteorológicos presentaban una ventana de ingreso a la zona que aseguraba condiciones favorables para las más de seis horas de vuelo requeridas, pasado el mediodía, se produjo el despegue del MI-171E desde Ushuaia y del Hércules C-130 desde Gallegos, para brindarle asistencia en la navegación y retransmisión en vuelo durante el cruce hacia el Continente Antártico.

La tripulación, compuesta por piloto, copiloto y un ingeniero de vuelo, puso rumbo al Aeródromo de Marambio, atravesando el Pasaje de Drake, acompañada por el Hércules C-130 y monitoreados por los medios aéreos y marítimos desplegados. Al llegar a destino alrededor de las 19 horas, la tripulación del MI-171E fue recibida por la Dotación 48 de la Base.


REAPERTURA DE LA BASE MATIENZO

Al día siguiente, el comandante de Adiestramiento y Alistamiento, brigadier mayor Oscar Charadía, encabezó una comitiva que partió hacia la Base Matienzo. Se trata de la primera base antártica a cargo de la Fuerza Aérea Argentina, ubicada en la Barrera de Hielo Larsen, que permanecerá en actividad hasta finales del mes de febrero.

El comandante se hizo prensente en la ceremonia de reapertura de la Base acompañado por el Director de Asuntos Antárticos, comodoro Enrique Videla; el jefe de la VII Brigada Aérea, comodoro Guillermo Garcés; el nuevo jefe, vicecomodoro Gustavo Bruschini; la tripulación de las aeronaves; el encargado de Base, suboficial principal Marcelo Radevich y la nueva dotación integrada por 10 hombres quienes realizarán tareas de mantenimiento y recolectar los residuos históricos según lo establecido en el Plan Ambiental de la Dirección Nacional del Antártico.


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