UN RECONOCIMIENTO PARA LA TRIPULACIÓN DEL BELL- 212


Se cumplieron 10 años de la misión de Naciones Unidas en la que militares de la Fuerza Aérea Argentina rescataron al primer ministro libanés en medio de la “Guerra de Julio”. El embajador de ese país obsequió una distinción a dichos protagonistas
Por 1er Ten. Laura Pereyra. Fotos: PC. Horacio Sica


En la tarde del martes 22 de noviembre libaneses y argentinos con esa descendencia fueron convocados en las instalaciones del histórico Club Libanés de Buenos Aires para celebrar tres hechos de suma trascendencia: los 80 años de vida del Club; el 73° Aniversario de la Independencia del Líbano y los 10 años de ocurrida la misión de Naciones Unidas en ese país, cuando personal militar de la Fuerza Aérea Argentina (FAA) rescató al premier libanés Fuad Siniora, trasladándolo a bordo de un helicóptero Bell-212 desde Beirut hasta el Aeropuerto Internacional de Lárnaca, en la Isla de Chipre, en medio del dificultoso momento que atravesaba el Líbano, producto del ataque iniciado por Israel.

Estuvieron presentes el embajador de la República del Líbano en Argentina, Antonio Andary Saab; el cónsul de ese país; Dr. George Al Jallad; autoridades nacionales y provinciales; el titular de la FAA, brigadier general VGM Enrique Victor Amrein; su par del Ejército, teniente general Diego Suñer; el presidente del Club Libanés, Dr. Alberto Adem; representantes eclesiásticos y público en general.

Luego de ver un video enviado especialmente por el secretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural, Lic. Claudio Avruj, se entonaron los himnos de ambos países y se realizó la entrega de distinciones.

Las palabras alusivas estuvieron a cargo del presidente del Club Libanés y del embajador. En un entendible castellano, el funcionario ofreció un emotivo discurso en el que agradeció especialmente la labor desarrollada por el personal de la Institución, el 25 de julio de 2006. “Hoy estamos aquí para homenajear a los valientes miembros de la Fuerza Aérea Argentina quienes en cumplimiento de la misión encomendada por Naciones Unidas evacuaron al primer ministro libanés (…) Al cumplirse 10 años de aquel rescate, no podemos dejar de destacar el profesionalismo, la valentía y la gran predisposición de estos hombres quienes colaboraron en el proceso de paz y ayudaron a lograr, definitivamente, un alto al fuego. Es un honor para mí presentarles a estos héroes en nombre del Líbano y de su pueblo, como muestra de nuestro reconocimiento a su heroica tarea”.

“Creo que estamos en condiciones de afirmar que, a raíz de esa notable experiencia, los corazones de esos hombres quedaron unidos al fuego y a la historia del Líbano y eso nos llena de orgullo. Después de todo, los lazos que unen a los argentinos y los libaneses se remontan a 1860 cuando el primer inmigrante libanés pisó el suelo argentino en el Puerto de Buenos Aires. Los inmigrantes libaneses están eternamente agradecimos a este país donde encontraron un hogar que los recibió con calidez y generosidad y una tierra que supo acogerlos y cobijarlos”, finalizó Andary Saab.

El comodoro Fernando Simó y el vicecomodoro Adrián Longo; piloto y copiloto respectivamente, junto al suboficial mayor Gustavo Rivarola, mecánico de abordo, fueron los protagonistas de dicho rescate, además del vicecomodoro Claudio Ortiz y el suboficial principal Francisco Heredia que fueron parte de un segundo vuelo. Siendo presentados por el embajador, el público los ovacionó y recibieron individualmente la maqueta de un cedro, árbol nacional libanés que simboliza la felicidad y la prosperidad.

Luego de que el titular de la FAA entregara al funcionario libanés un presente de agradecimiento, el comodoro Simó dedicó unas palabras en las que explicó detalladamente cómo ocurrieron los hechos: “Fue una noche muy larga y no pudimos descansar esperando que el horario de partida hacia la misión llegara. La tripulación estaba en apresto, todos se ajustaron los cinturones de seguridad y las palas del Bell comenzaron a girar. La operación denominada internamente “Bandidos”, estaba en marcha”, recordó el comodoro.

“Comenzamos con el abastecimiento del helicóptero y el personal del ejército libanés estaba atento para acercarnos a los pasajeros que debíamos trasladar, cuando el estruendo de la primera bomba que cayó en la ciudad nos hizo comprender que los tiempos se aceleraban y que la reacción debía ser inmediata. En el vuelo de regreso reinaba el silencio, éramos conscientes de haber superado el hecho de ser un blanco seguro”, siguió.

“Como pilotos de la Institución actuamos de acuerdo a nuestra formación, fuimos necesarios y dimos lo mejor de nosotros. Como expresa el escudo del sistema que operamos: Los helicopteristas estamos, estuvimos y estaremos, siempre y en todo lugar”, finalizó el comodoro.

Al dar por terminada la ceremonia protocolar, los presentes disfrutaron de un coctel con comida típica.


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