“CADA UNO DE USTEDES ES IRREEMPLAZABLE. SIÉNTANSE ORGULLOSOS DE SU TRABAJO”


Fueron las palabras del titular de la Fuerza Aérea, brigadier mayor “VGM” Enrique Víctor Amrein, en la ceremonia alusiva por el Día del Soldado Aeronáutico
Por Lic. Cecilia Vergara / Fotos por PC Carlos Burtone


07.30 am. I Brigada Aérea El Palomar.

Cerca de 200 soldados voluntarios llegaron a la Unidad, en los característicos micros azules de la Fuerza Aérea Argentina (FAA), desde sus respectivos destinos dentro de la Guarnición Aérea Buenos Aires: Edificio Cóndor, Área de Material Quilmes, Base Aérea Militar Morón, I Brigada Aérea y VII Brigada Aérea Mariano Moreno.

Expectantes, ansiosos y un tanto nerviosos fueron recibidos por personal de la Brigada con un ameno desayuno, minutos antes de emprender su “Vuelo de Bautismo” en la legendaria aeronave Hércules, recientemente denominada “Puerto Argentino”.

Un total de tres vuelos fueron suficientes para colmarlos de emoción y hacerlos conocer, desde el aire, no sólo la grandeza del sistema de armas, sino también las ciudades bonaerenses de Palomar y Moreno, en cuestión de minutos.

Jóvenes de entre 18 y 20 años pudieron cumplir el sueño de volar por primera vez y, a su regreso, plasmar esta experiencia en numerosas fotografías grupales.

“Para mí fue emocionante. Me encontré con un montón de compañeros y también fue una forma de cerrar una etapa y de cumplir con ciertos rituales. Ahora estamos completos”, manifestó la soldado voluntario Patricia Olguin al finalizar el vuelo.

Por su parte, el voluntario David Baiburria explicó que fue su primer vuelo y que “fue lindo volver a juntarme con gente con la que estamos muy separados y no nos cruzamos nunca. Estuvo lindo sentarse en el Hércules y ver como todos estaban re emocionados”.

La soldado Aldana Rosales también compartió sus sentimientos en este día especial. “Adentro del avión se sintieron muchas cosas. Fue el primer vuelo que hicimos con los camadas y subirse a un medio de la Fuerza Aérea fue realmente importante y emocionante”.

“Este vuelo implica algo muy importante, tanto para la Fuerza como para nosotros: honrar al soldado conscripto Teodoro Fels”, explicó el soldado Heredia Tévez antes de ser llamado por sus superiores para incorporarse a las filas de soldados y dirigirse a la formación principal.


11.55 am. Plataforma central de la I Brigada Aérea

Los soldados, formados. Las Bandas Militares de Música del Estado Mayor General de la FAA “Alas Argentinas” y “Jorge Newbery”, afinando los instrumentos. Las autoridades, acomodándose en el palco especial. Los familiares, sacando fotos muy orgullosas. La estatuilla de la Virgen de Lotero, custodiada por soldados de la Compañía Histórica. Un globo aerostático, comenzando a elevarse detrás de la formación. Todo estaba listo para conmemorar el Día del Soldado Aeronáutico.

Con la llegada del jefe del Estado Mayor General de la FAA, brigadier mayor “VGM” Enrique Víctor Amrein, y su posterior saludo, comenzó la ceremonia.

Lo acompañaron el inspector general de la Fuerza Aérea, brigadier mayor Héctor Ascazuri; el comandante de Adiestramiento y Alistamiento, brigadier mayor Oscar Charadía; el jefe de la I Brigada Aérea, comodoro mayor Oscar Palumbo; personal militar y civil en actividad y en situación de retiro, veteranos de guerra, representantes de las distintas Fuerzas Armadas y de Seguridad, familiares e invitados especiales.

Las Bandas Militares de Música, dirigidas por la capitán Sandra Corbalán, ejecutaron los acordes del Himno Nacional Argentino, y todos los presentes interpretaron, a viva voz, cada estrofa.

El capellán de la Guarnición Aérea El Palomar, presbítero César Tauro, realizó una invocación religiosa en la que expresó: “Queridos soldados, ustedes deben saber y entender que más allá de ser una elección laboral, vestir ese uniforme seguirá evocando en nuestra memoria y corazón, no sólo a aquel insigne precursor Teodoro Fels, sino también la nobleza y el coraje de aquellos hijos de esta tierra que vivieron de modo heroico su juramento cuando la Patria los convocó para defenderla a lo largo de toda nuestra historia”.

El soldado clase 61 “VGM” Mario Oshiro fue el encargado de brindar palabras alusivas y transmitir el espíritu que lo animó en la Gesta de Malvinas. “El 23 de mayo es un día de festejo en recuerdo del soldado Teodoro Fels, pero también de homenaje a los soldados que cayeron en las Islas Malvinas en defensa de la soberanía nacional”.

Dirigiéndose exclusivamente a los homenajeados, expresó: “Como soldados deben sentir orgullo igual que yo, ya que en el Bautismo de Fuego de la Fuerza Aérea Argentina, el 1 de mayo de 1982, los primeros caídos fueron dos soldados: el soldado Bordón y el soldado García”.

Y continuó: “Posiblemente, en la actualidad sientan que faltan muchos elementos materiales. Les recuerdo que en la Guerra de Malvinas, se escuchaba: ‘¿Qué podrá hacer la Fuerza Aérea?’”. Y lo que se hizo fue más allá de lo pensado, a lo que agregó: “Por eso, al igual que en 1982, pienso que lo más importante que tiene la Fuerza Aérea son sus integrantes, que son los que la mantienen viva y en operaciones. Sepan que no son simples integrantes, sino que al igual que los caídos en las Islas Malvinas, somos la Fuerza Aérea”.

El brigadier mayor Amrein, también dedicó unas palabras a los presentes y manifestó su orgullo al presidir la ceremonia en la histórica I Brigada Aérea. “Desde los potreros de entonces, inició el doble cruce del Río de la Plata el soldado conscripto Pablo Teodoro Fels, estableciendo su récord mundial de vuelo sobre el agua. En homenaje a la memoria de este precursor y benemérito de la aeronáutica argentina fue instituido por Resolución Nº 833 del Boletín Aeronáutico Público Nº 1.627 el Día del Soldado Aeronáutico, dado que el 23 de mayo de 1912 obtuvo el brevet de piloto aviador Nº 11 otorgado por el Aeroclub Argentino, misión precursora de la aviación en nuestro país”.

“Muchos de los hombres que han integrado las filas de la Fuerza Aérea Argentina han sido protagonistas de hechos notorios, dignos de ser preservados como memorables y, este soldado, fue uno de ellos. Aunque nos han quedado los datos pintorescos de la multitudinaria ovación recibida a su regreso, de su ascenso a cabo concedido por el propio presidente de la Nación, Roque Sáenz Peña, y del llamado de atención que recibiera de su jefe, por ausentarse del país sin autorización, lo que debe perdurar con el paso del tiempo es su ejemplo. El legado del soldado Fels es el del espíritu que siempre ha caracterizado a los hombres de la Fuerza Aérea, sin distinción de jerarquía: el amor por la Patria, la audacia, la voluntad para superar obstáculos y la pasión por la actividad aeronáutica”, enfatizó el titular de la FAA.

Haciendo referencia a la Ley 24.429 que estableció, en 1995, que el Servicio Militar, pasaba de ser obligatorio a voluntario, Amrein expresó que “este es un día en que celebramos el quehacer, no solo de los soldados que integran la Institución en la actualidad, sino también el de tantos que integraron las filas de nuestra Fuerza Aérea, como conscriptos o como voluntarios (…) que han asumido sus actividades como soldados con un enorme sentido de la responsabilidad y dedicación al servicio de la Patria”.

En memoria de los soldados caídos en el Conflicto del Atlántico Sur, Héctor Bordón, Guillermo García, Héctor Aguirre, Luis Sevilla y Mario Luna, el brigadier mayor Amrein, manifestó que “a través de su acto de máxima entrega, nos comprometen a mantener presente su legado de sacrificio. Y hoy, cuando necesitamos poner la Fuerza Aérea otra vez en el aire, también se nos exige compromiso, sacrificio y entrega. Nuestra Institución es un gran equipo de hombres y mujeres que hacen posible el cumplimiento diario de su misión, sin importar jerarquía, destino o especialidad. Nuestros soldados voluntarios deben sentirse animados a trabajar en ese sentido, mancomunadamente”.

“No existen tareas pequeñas o sin importancia, cada uno de ustedes es irremplazable, siéntalo así. Y siéntanse orgullosos de su trabajo. Disfruten de llevar el uniforme de la Fuerza Aérea y de ser herederos del espíritu de Teodoro Fels y de nuestros héroes de Malvinas”, finalizó el titular de la Fuerza.

A continuación y a modo de reconocimiento, los brigadieres mayores Amrein y Ascazuri y el comodoro mayor Oscar Palumbo entregaron ejemplares del libro “El Vuelo del Cóndor” a soldados voluntarios que formaron parte de la primera promoción de la Fuerza Aérea Argentina, soldados que cumplieron 25 años desde su ingreso y también a excombatientes de Malvinas que pertenecieron a la I Brigada Aérea.

Para concluir el evento, se realizó el desfile final que estuvo integrado por soldados voluntarios de la Compañía Histórica y de las distintas unidades que integran la Guarnición Aérea Buenos Aires, personal militar de la Unidad y veteranos de Malvinas.


13.00 horas. Casino de Suboficiales.

Camas “cucheta”, vestimenta de gimnasia, uniformes, álbumes de fotografías, una recreación de un aula de estudio, libros de oro, fotografías de egreso de promociones, objetos preciados por ex integrantes de la Fuerza y seis cuadros de los heroicos soldados Teodoro Fels, Héctor Bordón, Guillermo García, Héctor Aguirre, Luis Sevilla y Mario Luna, formaban parte de una muestra representativa de la vida del soldado a través de los años que esperaba a los invitados en el hall de entrada.

Empanadas criollas, locro y pastelitos fue el menú que se preparó especialmente para el almuerzo de camaradería. Autoridades y soldados voluntarios festejaban sin distinción de jerarquías.

En este marco, integrantes de la primera promoción de soldados voluntarios entregaron un presente al brigadier mayor Amrein como gesto de agradecimiento. En respuesta, el titular de la Institución expresó: “Esta ceremonia ha sido particularmente emotiva y ha sido un salto cualitativo en el reconocimiento a nuestros soldados voluntarios. Creo fervientemente que ustedes son una parte muy importante de la Fuerza Aérea”.

Noticias en Vuelo conversó con uno de ellos, el ex soldado voluntario Jorge Acosta, actual personal civil del Área de Material Quilmes, proveniente de una familia de militares.

“Es muy emotivo todo esto, la ceremonia en sí, reunirme con mis compañeros, el hecho que nos reconozcan nos llena el alma. Por más que esté en la Fuerza Aérea como personal civil, no hay palabras para demostrar el sentimiento, más allá de todo lo que nos enseñaron: el compañerismo, espíritu de equipo, la familia. Es una gran familia”.

En relación a su formación en 1995 explicó que “nosotros estuvimos un año con los conscriptos y fuimos, en parte, conscriptos. Fue una linda transición”.

Hoy en día, sigue manteniendo lazos con sus compañeros de promoción y asegura que si bien muchos tienen otros trabajos que los han distanciado “hay algo que nos une: el servicio militar voluntario, lo que nos enseñaron nuestros instructores, el compañerismo, la camaradería. Nosotros rescatamos eso, que es lo que nos ayuda a seguir adelante como grupo, como personas y es lo que queremos transmitirles a nuestros hijos”.

“ÉSTA ES SU CASA Y SIEMPRE LO SERÁ”

Finalizado el almuerzo, llegó el momento del brindis. El comodoro mayor Palumbo, dueño de casa, se ubicó frente a todos y dijo: “Quiero agradecer a todas las autoridades y a todas las delegaciones de soldados que han venido. Me es un honor haber podido hacerlos volar, a muchos de ustedes que jamás se habían subido a una aeronave, en la aeronave más nueva que en estos momentos tenemos en la I Brigada Aérea”.

Y continuó: “Ha sido un gusto recibirlos, y quiero que sepan que, si bien pueden no pertenecer a la I Brigada Aérea, ésta es su casa y siempre lo será”.

“Quisiera reflejar en el brindis las dos caras del espíritu del soldado: por un lado, la de Pablo Teodoro Fels, que con su intrepidez logró batir un récord contra todas las predicciones y a riesgo de perderlo todo, y por el otro, el espíritu de aquellos cinco soldados que dieron su vida, que es lo máximo, por aquellos a quienes juraron defender, no sólo la Patria, sino también sus familias, sus amigos, sus semejantes, sus compatriotas. Ese es el verdadero espíritu del soldado aeronáutico, por eso los insto a tomar el testimonio de esos seis soldados aeronáuticos, y crezcan, no sólo como soldados, sino como personas, porque hoy están vistiendo este uniforme, mañana quizás no, pero en el fondo toda su vida para nuestra gran Fuerza Aérea van a seguir siendo soldados aeronáuticos. Por todos ustedes, en este, su día, ¡Salud!”.

Pasadas las 14 horas, finalizó el encuentro, y nuevamente, los micros azules se colmaron de soldados para emprender el viaje de regreso a cada unidad.


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