“LOS QUE DEJARON SUS VIDAS EN MALVINAS AFRONTARON ESTA GUERRA MOTIVADOS POR EL AMOR A LA PATRIA”


Manifestó el administrador diocesano del Obispado Castrense, monseñor Pedro Candia, en la misa en homenaje a los caídos en Malvinas
Por Lic. Cecilia Vergara / Fotos por PC Sonia Pereyra


En el marco de la Gesta de Malvinas, en la mañana fría del viernes 29 de abril, en la Catedral Castrense “Nuestra Señora Stella Maris” se realizó una misa en honor a los 55 héroes caídos en defensa de la Patria de la Fuerza Aérea Argentina (FAA).

Entre las autoridades presentes se encontraba el titular de la FAA, brigadier mayor "VGM" Enrique Víctor Amrein, acompañado por el inspector general, brigadier mayor Héctor Ascazuri; autoridades de la Fuerza Aérea y de las Fuerzas Armadas (FFAA) y de Seguridad, personal militar y civil de la Institución. También se hizo presente el Coro Polifónico de la Institución “Aviadora Carola Lorenzini” que amenizó la homilía.

La ceremonia religiosa comenzó con el ingreso del administrador diocesano del Obispado Castrense, monseñor Pedro Candia junto a los cinco capellanes mayores de las FFAA; entre ellos, el capellán mayor de la Fuerza Aérea, presbítero Ricardo González quien leyó la nómina de los caídos.

Luego, se leyeron dos lecturas bíblicas. Al finalizar, monseñor Candia dedicó unas palabras a los presentes.

“Los muertos en Malvinas y los Veteranos de Guerra gracias a Dios son tenidos muy presentes por el pueblo argentino, por la inmensa mayoría de nuestros compatriotas. Y nosotros aquí estamos haciendo lo mejor que podemos que es rezar por ellos, recordarlos en la santa misa”, manifestó.

Y continuó: “Recordamos la generosidad y la audacia de los jóvenes oficiales, suboficiales y soldados de la Fuerza Aérea que dejaron sus vidas en Malvinas porque afrontaron esta Guerra motivados por el amor a la Patria. ‘Nadie tiene amor más grande -dice Jesús- que el que da la vida por lo que ama’. El amor a la Patria no es solamente una reclamación, no es un concepto, sino que es una práctica. Nosotros queremos rezar por los muertos en Malvinas para que ellos gocen de la paz en la eternidad y para que esa misma paz también la tengan sus familiares y camaradas”.

Asimismo, aprovechó la oportunidad para realizar una reflexión sobre nuestro presente y futuro. “Malvinas como parte de una historia que nos estimula, nos deja lecciones que podemos aprender y nos guía. Nosotros podemos aprender de la honestidad y de la humildad de los soldados. Esto es lo que enaltece a las personas. (…) debemos sentirnos orgullosos de lo que somos y de lo que hacemos”, afirmó Candia.

Con respecto a la recuperación de nuestra soberanía, el administrador diocesano explicó que “el poderío de un pueblo no consiste en su riqueza, en su geografía, ni en su poder económico, político o militar; un pueblo es fuerte cuando su sentido le indica que es moral. Cuando eso se pone en riesgo, se pone en riesgo su soberanía. Recuperar cada uno la moral en su interior, es la esencia para que la sociedad reconstruya esa moral. Esa es la esperanza sobre nuestro futuro. (…) Malvinas: sus víctimas son sus héroes. Ellos nos exigen la recuperación de los valores de nuestra sociedad”.

“En esta celebración está presente la imagen de nuestra patrona, la Virgen de Loreto. Fue muy invocada en Malvinas, aquí lo hacemos también nosotros, pidiéndole que interceda ante Jesús para que él les de la paz a los que dejaron la vida en Malvinas; la paz en sus corazones a quienes sufren las heridas y las consecuencias de la guerra; la paz y la esperanza a los familiares de los caídos y a nosotros, sus camaradas y amigos”, concluyó.

A continuación, se celebró la Eucaristía y monseñor Candia brindó las últimas palabras de homenaje antes de finalizar la homilía: “Lo demandó el honor y obedecieron. Lo requirió el deber y lo acataron. Con su sangre la empresa rubricaron. Con su esfuerzo la Patria engrandecieron. Fueron grandes y fuertes, porque fueron fieles al juramento que empeñaron. Por eso como valientes lucharon y como héroes murieron. Por la Patria morir fue su destino. Amarla, su pasión eterna. Servir en la Fuerza Aérea, su vocación y sino. No quisieron servir a otra bandera. No quisieron andar otro camino. No supieron vivir de otra manera”.


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