JORGE NEWBERY, EL MENSAJE NO ESCRITO


El brigadier (R) Hugo Di Risio miembro del Instituto Nacional Newberiano, transmitió la esencia del legado del precursor aeronáutico en la conmemoración del paso a la inmortalidad del aviador.
Por 1er Teniente Daiana Scheidler/ Fotos C1° Gadea Natalia


En la mañana del 1 de marzo en el hall central de la Base Aérea Militar Morón se llevó a cabo una ceremonia con motivo del 102 aniversario del paso a la inmortalidad del precursor aeronáutico argentino Jorge Newbery.

El acto fue presidido por el subjefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina(FAA), brigadier Fernando Nieto acompañado por el director de la General de Comunicación e Informática, brigadier “VGM” Marcelo Alejandro; el secretario General, brigadier José Videla, comodoros mayores, autoridades municipales y el vicepresidente del Instituto Nacional Newberiano, Luis Rodríguez. También asistieron miembros de las siguientes asociaciones: Helicopterístas, Pilotos de Caza, Tripulantes de Transporte Aéreo, integrantes de la delegación de Veteranos 3 de Febrero, la familia Newbery e invitados especiales.

El Himno Nacional Argentino fue interpretado por la Banda Militar de Música del Estado Mayor General de la FAA “Jorge Newbery” junto a la Orquesta de Concierto “Mayor D. Armando Nally”, al mando del capitán Héctor Patti. Además, ambas acompañaron al cantante, soldado voluntario Alejandro Pereyra, integrante del coro polifónico “Aviadora Lorenzini”, en la marcha “Compuesta”.

El brigadier (R), Hugo Di Risio, teniendo en cuenta su trayectoria como miembro del Instituto Nacional Newberiano, fue el responsable de relatar el legado que nos dejó el ingeniero: “Hay muchas cosas que los argentinos heredamos y disfrutamos cada día gracias a Jorge Newbery. La provisión de electricidad y la estatización de los servicios públicos, su esfuerzo por regular la explotación del petróleo,los beneficios de la modernidad como la locomoción, el mejoramiento del tránsito en la ciudad de Buenos Aires. Además, sus actividades deportivas, instaló el boxeo en la Argentina como práctica autorizada y llegó a acumular hasta 50 copas de remo, etc.”

Al finalizar su discurso, el brigadier Di Risio, compartió el mensaje no escrito, pero no menos importante, que dejó Newbery: “Las cosas importantes de la vida, las más nobles, las que tienen importancia, hay que hacerlas sin importar el costo. La carencia de recursos para llevarlas a cabo es solo una nota inteligible más a la hora de resolver el proyecto”, afirmó y continuó: “Hay que generar hechos aeronáuticos y hechos históricos que en el futuro se puedan celebrar”. Luego de expresar en qué consiste el legado de Newbery hizo una apreciación personal: “En comparación con nuestro paso por la vida, Newbery en tan solo 7 años sentó las bases de lo que sería el progreso argentino, sin lugar a dudas, es el mejor modelo de vida que podemos tener”.

Al culminar la ceremonia, los invitados se dirigieron al monumento del ingeniero ubicado en la Unidad para apreciar una placa recordatoria que fue plasmada ese mismo día por parte de Ricardo Rodríguez, hijo del escultor Leonardo Rodríguez, fundador y restaurador de la prestigiosa e imponente estatua. Posteriormente, los presentes compartieron un fraterno desayuno en el hall central de la Base Aérea.

El brigadier (R) Hugo Di Risio dialogó con Noticias en Vuelo y contó cómo nació su pasión por investigar la vida del legendario piloto : “Yo estaba destinado en la I Brigada Aérea, ubicada en El Palomar, y un fin de semana me dediqué a buscar los hangares viejos de Jorge Newbery que habían desaparecido, pensé que los cimientos estaban debajo del estacionamiento del Centro Asistencial Retiro (CAR), intenté hacer una excavación, que casi me cuesta una sanción por no pedir permiso al jefe de la Unidad”

Di Risio, se encuentra en la búsqueda de los cimientos desde 1930 y nos reveló la ubicación del hallazgo: “Sé dónde están, se encuentran al lado del centro Odontológico de la
I Brigada, este año espero extraer los cimientos y construir los hangares tal cual eran”.
Al cerrar la entrevista, expresó: “La Argentina siempre fue un país aeronáutico desde los primeros años del siglo 20 y pasó por momentos de gloria y está destinada a volver a la gloria aeronáutica”.

AVIADOR HASTA EL ÚLTIMO ADIÓS

El primero de marzo del año 1914 en Mendoza, el ingeniero Jorge Newbery, almorzaba con el gobernador de la provincia, y al salir del hotel, los mendocinos, que lo admiraban como un ídolo popular, lo aclamaban, reclamaban su saludo y autógrafos.

Aquel día, Jorge Newbery, se encontraba en la provincia para preparar una nueva y arriesgada aventura, el cruce a los Andes, un vuelo que superaría los 6 mil metros de altura y que se expondría a muy bajas temperaturas.

Ante la convocatoria de la gente, que le pedían que haga una demostración en los cielos, el aviador no pudo negarse a cumplir aquel deseo y, como su avión se encontraba en Buenos Aires, le pidió prestada a Teodoro Fells su aeronave.

Fells le advirtió que su avioneta no estaba en condiciones óptimas para desplegar. De todas formas, Newbery estaba decidido a mostrar su habilidad en la aeronavegación y se dirigió a las tierras del Plumerrillo para buscar la nave .

Tito Giménez Lastra fue su copiloto, quien lo acompañó en el trágico destino, desafortunadamente, el avión cedió a los esfuerzos aerodinámicos y a la voluntad del piloto y quedó fuera de control.


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