UN ÁGUILA AZUL EN COREA


El suboficial principal Luis Ramos, experto paracaidista, participó en los Sextos Juegos Mundiales Militares. Noticias en Vuelo conversó con él acerca de su experiencia en la competencia y de sus más de 30 años abocado a esta disciplina extrema
Por 1er Ten. Laura Pereyra. Fotos: Gentileza SP Luis Ramos


De acuerdo al calendario internacional que fiscaliza el Consejo Internacional del Deporte Militar (CISM), entre los días 2 y 11 de octubre de 2015 se desarrollaron en Mungyeong, República de Corea, los Sextos Juegos Mundiales Militares.

Bajo el lema “Amistad a través del deporte militar”, este Consejo fue creado en 1948 Niza, Francia, por Bélgica, Dinamarca, Francia, Luxemburgo y Holanda y sus actividades se orientan en dos direcciones: las competiciones deportivas y los programas de solidaridad.

Su sede actual se encuentra en la ciudad de Bruselas, Bélgica, y a lo largo de cientos de campeonatos ha sufrido un gran crecimiento ya que en la actualidad tiene más de un centenar de países miembros entre los que figuran las Fuerzas Armadas Argentinas, representadas en su seno por la Federación Deportiva Militar (FEDEMA) del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas.

El objetivo permanente de los Juegos Mundiales Militares es el establecimiento de relaciones amistosas entre las Fuerzas Armadas de las naciones miembros del CISM a través del deporte; fomentar el entrenamiento y la educación física militar así como la práctica del deporte y la competición en el seno de las Fuerzas Armadas y contribuir al desarrollo equilibrado y armonioso del personal militar y al esfuerzo mundial en favor de la paz.

En la última edición, que se desarrolló en una base de la Armada Coreana, participó una delegación argentina integrada por treinta deportistas pertenecientes a las Fuerzas Armadas, quienes tras un cuidadoso proceso de selección y exigente entrenamiento fueron elegidos para competir en disciplinas como pentatlón militar, paracaidismo, orientación militar, vela, esgrima y pentatlón moderno.

Noticias en Vuelo charló con el suboficial principal Luis Ángel Ramos, único integrante de la FAA que viajó a Corea y formó parte del equipo de paracaidismo participando en las técnicas de precisión de aterrizaje y formaciones en caída libre. “Cada disciplina se desarrollaba en lugares diferentes. A nosotros nos tocó competir en Pohang (…) Los primeros dos días no pudimos participar por los fuertes vientos, arrancamos recién al tercer día”, cuenta.

El equipo estuvo a cargo del teniente del Ejército Argentino Gonzalo Scillia y lo integraron cinco suboficiales: dos sargentos y un cabo primero de esa Fuerza; un suboficial mayor de la Armada y un suboficial principal de la Fuerza Aérea. Esta vez la selección se realizó en base al Campeonato Nacional Argentino de Paracaidismo –desarrollado en Santiago del Estero durante el mes de mayo de 2015- de donde salieron los cincos mejores.

“En julio me notificaron que iba a integrar el equipo y empezamos a saltar en agosto. Una parte del entrenamiento la hicimos en el Aeroclub de Alta Gracia, Córdoba, y la otra en la VII Brigada Aérea de Moreno. En dos meses logramos hacer, de manera individual, alrededor de 50 saltos que es muy poco porque se necesitan unos 600 (…) Nos ayudó conocernos de otros campeonatos”, manifiesta Ramos.

“Saltábamos los cinco juntos desde un helicóptero de la Armada Coreana y en el aire nos escalonábamos para aterrizar de a uno, técnica que requiere de mucho entrenamiento”, narra el suboficial y explica que dicha técnica implica la existencia de un colchón de cinco metros de diámetros dentro del cual se encuentra un disco de quince centímetros, con un centro que marca cero absoluto -cuyo diámetro es de dos centímetros-. El objetivo de esa prueba es aterrizar sobre el cero de manera individual y de las cinco marcas se descarta la mayor, sumándose cuatro. De la sumatoria final de ocho saltos sale el campeón.

Con una vasta experiencia en la disciplina de paracaidismo –ya que se dedica a esto desde 1984, cuando era cabo primero- Luis cuenta que este es el primer campeonato mundial militar en el que participa y se enorgullece de ser el único en representar a la Fuerza Aérea en este tramo de su carrera, siendo clave el apoyo del Departamento Deportes, a cargo del comodoro Francisco Hurtado.

“Algunos de los países que participaron fueron Palestina, Rusia, Bielorusia, Alemania, España, Chile y Bélgica. La mayoría están extremadamente preparados; tienen 15.000 saltos promedio. Por eso, nosotros fuimos sabiendo que no teníamos opción; sólo queríamos participar y adquirir experiencia en este tipo de campeonatos (…) Saltar con los mejores del mundo te hace modificar tu salto, tu actividad y ver las cosas de otra manera”, recalca.

Al hacer un balance de los logros alcanzados y analizando los resultados, Ramos explica que “de 35 países, nosotros quedamos en el puesto 21 y a nivel sudamericano, salimos segundos. Por eso me siento completo. Alcanzar este logro a esta altura de mi carrera me enorgullece plenamente. Yo ya me tendría que haber retirado, pero por la falta de paracaidistas militares en la Fuerza Aérea sigo integrando el equipo por un año más. Nada me pone más feliz que hacer esto y cerrar, de alguna forma, mi carrera como paracaidista ya que para la próxima edición del campeonato, que se va a hacer en Rusia, ya estaría retirado”.

Para orgullo personal de cada paracaidista, durante la premiación, en la que cada deportista portaba su uniforme militar, recibieron el brevet de paracaidista coreano, como forma de reconocimiento por haber saltado en ese país.

“A partir de ahora tenemos que prepararnos de manera más intensa para tener posibilidades; para que Argentina algún día cante el Himno Nacional en un mundial y poder izar nuestra bandera. Ese es el sueño de cualquier atleta”.

“SI DEJO DE SALTAR, NO EXISTO”

Luis nació y se crió en la ciudad de Córdoba; ingresó a la por entonces Escuela de Suboficiales de Aeronáutica -actual ESFA- en febrero de 1979 y egresó como mecánico de aeronave.

Su primer destino fue la V Brigada Aérea de Villa Reynolds, San Luis, donde en 1984 realizó el Curso de Paracaidista Civil y, tres años después, en la I Brigada Aérea de El Palomar, hizo el Curso en el Equipo Control de Combate, especializándose como Pararescate.

Orgulloso por el objetivo cumplido, volvió a la ciudad puntana y, luego de varios años, pasó a cumplir funciones en el Área Estratégica Norte, situada en el Comando del Tercer Cuerpo del Ejército Argentino y más tarde, prestó servicios en el Área Logística Córdoba, destino en el que tuvo la posibilidad de participar en las misiones de paz en Chipre y Haití.

Como todo militar, su carrera está marcada por los recurrentes cambios de destinos, pero una cosa sí se mantuvo estable: su actividad como paracaidista. “Llevo 31 años saltando, toda una vida”, afirma el suboficial enfático y continúa: “Primero soy paracaidista y después soy Luis Ángel Ramos. Puedo hacer miles de actividades, pero no quiero, no me interesan otras, sólo me interesa saltar. Esto es lo que me mantiene vivo; si dejo de saltar no existo”, sentenció.

LOS ÁGUILAS AZULES

El equipo de paracaidismo militar de la FAA se creó el 19 de junio de 2012 en las instalaciones de la I Brigada Aérea de El Palomar, pero orgánicamente depende de la Secretaría General.

“Cuando se arma el equipo me ofrecen integrarlo. Me vine de pase a Buenos Aires y traje a toda mi familia. Ellos no querían saber nada con esta ciudad y les costó mucho el cambio, pero aceptaron acompañarme”.

A cargo del comodoro Néstor Nicosia, hoy está compuesto por los suboficiales principales Luis Ramos y Francisco Oliva y la cabo principal Gisele Oliva quienes participan de manera permanente en ceremonias protocolares o en eventos particulares como es el caso de las Jornadas de Puertas Abiertas que organiza cada unidad u organismo para celebraciones especiales o el reconocido festival aéreo “Argentina Vuela”.

“Estamos esperando que vengan tres hombres de pase a fin de año para que yo los prepare antes de irme de retiro (…) El paracaidista militar o civil que quiera ser parte del equipo puede acercarse a la I Brigada y sumarse”, expresa el suboficial.

Respecto a los entrenamientos, cuenta que hoy es complicado saltar en Buenos Aires y que la única unidad militar en la que se puede practicar y -hacerlo hasta 3.500 pies- es la VII Brigada Aérea de Moreno. “Para saltar pedimos al Comando de Adiestramiento y Alistamiento (CAA) que nos asigne una aeronave. Si queremos realizar saltos de mayor altura para hacer formación en caída libre o trabajos con banderas utilizamos el predio del aeroclub civil de la ciudad de Lobos, también con aviones de la Fuerza Aérea”.

Haciendo referencia a las más de tres décadas de su vida abocadas al paracaidismo, Ramos finalizó: “Realmente me siento orgulloso de pertenecer a mi gloriosa Fuerza Aérea Argentina y, encima, ser un integrante de los ‘Águilas Azules’ donde me siento útil desarrollando mi pasión. No me alcanzará el tiempo para agradecer a Dios y a la conducción de mi querida Fuerza Aérea. Simplemente, soy feliz”.


Imprimir


QUIENES SOMOS HISTORIAS DE NUESTRA GENTE NOTICIAS EN VUELO TV NOTICIAS EN VUELO DIGITAL HISTORIAL NOTICIAS EN VUELO CONTACTENOS