UN COMANDO 24x365


En diálogo exclusivo con Noticias en Vuelo, el comandante Aeroespacial de las Fuerzas Armadas, brigadier mayor Alejandro Moresi, explicó las tareas desarrolladas por el organismo a su cargo a poco tiempo de cumplir un año de actividad
Por Lic. Cecilia Vergara. Entrevista: Lic. Artuso y 1er Ten. Lyall


El Comando Aeroespacial del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas es una vieja aspiración de la Fuerza Aérea que tuvo sus orígenes en el Comando de Defensa Aérea por los años ‘80, del cual dependían la entonces VIII Brigada Aérea de Morón; la VI Brigada Aérea de Tandil; la Base Aérea Militar Mar del Plata y lo que actualmente es la Dirección de Vigilancia y Control Aeroespacial (Dir.VyCA). Por razones de redistribución, luego de la Guerra de Malvinas, se produjeron una serie de reacomodamientos y se decidió cerrar ese Comando como organismo independiente y se fusionó con el Comando de Operaciones Aéreas, actual Comando de Adiestramiento y Alistamiento.

En marzo de 2015, cumpliendo con ese anhelo, se creó el actual Comando dentro de las instalaciones de la Dir.VyCA, en Merlo, provincia de Buenos Aires. En diálogo exclusivo con Noticias en Vuelo, su titular, el brigadier mayor Alejandro Moresi, detalló las tareas que desarrolla el organismo y cuál es su misión.

“La creación del Comando quedó como una deuda pendiente con la sociedad porque las fuerzas aéreas tienen como misión principal la protección de uno de los recursos más importantes que tienen todos los países que es el espacio aéreo”, inició la entrevista el brigadier.

Según la Real Academia Española el espacio aéreo es el que se sitúa sobre los límites territoriales de un Estado y respecto del cual este ejerce poderes exclusivos. Si bien la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) plantea su organización, rutas, vías y las diferentes formas de cruzarlo, no existe un acuerdo sobre la extensión vertical de la soberanía del espacio aéreo, es decir, el límite entre el espacio exterior (que es universal) y el espacio aéreo nacional.

“En la República Argentina (el espacio aéreo) es de aproximadamente 2.100 millones de kilómetros cúbicos y esto requiere un cierto resguardo porque, como todo recurso, puede ser explotado con beneficios para el Estado o de manera irregular. Y eso hace a la seguridad general de la Nación. La Fuerza Aérea Argentina lo regula a través de la Dirección General de Tránsito Aéreo que trabaja con la Agencia Nacional de Aviación Civil (ANAC)”, continuó Moresi.

Dentro de este marco también puedan darse irregularidades como emergencias aéreas, aviones que estén perdidos, gente que no acate las normas previstas en lo que refiere al tránsito aéreo regular, delitos (tráfico de personas, de mercancías, o droga), o un ataque a la defensa nacional.

“Ante estas situaciones tiene que haber una autoridad diferente a la autoridad de control de tránsito aéreo que esté alerta si existe alguna anomalía dentro de lo que es la actividad natural que se realiza en el espacio aéreo para que esa anomalía pueda ser subsanada y restablecida. Esto básicamente, en todos los países del mundo, es una tarea de la Fuerza Aérea en el tiempo de paz”, explicó el comandante aeroespacial y agregó: “Para realizarla se necesitan dos elementos clave: los radares, para poder vigilar y ver qué es lo que sucede, y los aviones que son los que controlan”.

En cambio, en tiempos de guerra, la función del Comando es la defensa aérea, es decir, detectar quién es el que está volando e identificarlo. Con respecto a este tema el brigadier mayor explicó que “si no puede identificarse, lo que se hace es interceptar el avión, se saca uno propio de la Fuerza Aérea, se lo lleva hasta ese lugar, el avión lo forma y lo primero que hace es identificar visualmente al avión que está causando la anomalía. Posteriormente se pone muy cerca del otro avión y se trata de establecer una comunicación, a través de una frecuencia internacional, en la cual se trata de conocer cuál es el problema de la aeronave”.

Para los diferentes tipos de aeronaves que hay que interceptar se utilizan distintos tipos de aviones de la Fuerza Aérea como el IA-58 "Pucará" para aviones de baja velocidad; el A-4AR "Fightinghawk" para aviones de baja y media velocidad y los Mirage –recientemente desprogramados- para aviones de alta velocidad.

El siguiente paso es la normalización de la situación. Si eso no se logra “se hace lo que se llama ‘compeler’ al aterrizaje: se pide al piloto del otro avión que aterrice y para eso hay una serie de métodos y pasos. El primero es tratar de comunicarse en la frecuencia internacional, si no pasa eso normalmente los pilotos (de FAA) vuelan con una serie de carteles que explican al otro piloto qué es lo que tiene que hacer”, afirmó Moresi.

El último paso del proceso, antes que el avión que está produciendo la anomalía aterrice, la Fuerza Aérea se contacta con las Fuerzas de Seguridad que son las responsables desde que la aeronave desciende. “La Fuerza Aérea no tiene nada que ver en ningún trámite legal ni en ninguna acción punitoria respecto de lo que son los tránsitos aéreos irregulares. La acción de este Comando es una acción interagencial. En nuestro Centro de Operaciones tenemos un permanente enlace con las Fuerzas de Seguridad para que ellas rápidamente puedan poner a su gente en los diferentes lugares donde detectamos que va a haber aterrizajes”, finalizó el brigadier.

En sus tareas al Comando le compete todo el territorio nacional y áreas jurisdiccionales y aquellos espacios de interés que fije el Poder Ejecutivo por alguna razón en particular; en el aire le corresponde, todo lo que está en una situación irregular, ya sea avión, helicóptero o dron. En relación a estos últimos, la tarea del Comando Aeroespacial no es sencilla “porque todavía no hay un conocimiento popular de las diferentes clases (…) En el futuro va a haber que legislar y ordenar esta situación porque hay muchos drones pequeños que vuelan en zonas confinadas donde no hay un ejercicio del poder aeroespacial sino que hay un ejercicio más directamente de las Fuerzas de Seguridad o de la Policía, si eso pusiera en riesgo a una persona”, manifestó el oficial.

Al hacer referencia a los medios con los que cuenta el Comando, el brigadier mayor explicó que la Ley de Defensa fija por un lado, que las Fuerzas Armadas tienen como misión repeler o conjurar cualquier agresión militar estatal externa y, por otro lado, que los estados mayores generales de esas fuerzas deben sostener, mantener y alistar los medios y tiene que haber un comando operacional que es el que ejecuta. Por este motivo “cada vez que el Comando Aeroespacial va a hacer una operación, le solicita al Comando Operacional de las Fuerzas Armadas los medios de la Fuerza Aérea, Ejército y/o Armada y, ellos los ponen a disposición”.

Esta modalidad es una forma de que aquel que opera esté dedicado exclusivamente a la operación, y que la fuerza armada, que corresponda según el caso, se dedique exclusivamente a preparar y proveer los recursos humanos y materiales. “Entonces unos piensan únicamente en la operación y los otros tienen los medios. Cuando la operación está definida, el otro entrega los medios. El Comando Aeroespacial depende, para esto, del Comando Operacional de las Fuerzas Armadas”.

Volando 24 horas, los 365 días del año, se generan operaciones en diferentes puntos del país, a través de un planeamiento definido. “La vigilancia del espacio aéreo se hace específicamente con los radares (…) Su distribución y la compra de los aviones obedecen a un programa denominado Sistema Nacional de Vigilancia y Control Aeroespacial, SINVYCA, que se está llevando a cabo en forma progresiva, en el que la Fuerza Aérea tiene previsto todo lo que hace a los medios que necesarios para la vigilancia y control del espacio”, explicó el brigadier mayor y continuó: “La producción de radares propios, esta organización que está haciendo la Fuerza Aérea para proveer a este Comando los medios, hace que el país vaya ingresando dentro de la tercera dimensión. Ya nuestro norte, a partir de 2016, tiene un 90% de cobertura de la frontera. Pero todavía queda mucho por realizar”.

Respecto a su experiencia personal como comandante, el brigadier manifestó que “crear algo de la nada es un desafío desde todo punto de vista, porque uno tiene la oportunidad de recibir una tabla rasa y, a partir de ahí, crear algo. Desde el momento en que se definió la misión, se puso en funciones el Comando, o sea que operamos y al mismo tiempo lo creamos. Y lo estamos haciendo en tres áreas bien diferenciadas: el área de planeamiento, la implementación del Comando propiamente dicho, y la parte operacional”.

A modo de cierre el brigadier mayor Moresi concluyó que “hay que lograr una máxima sinergia entre el Comando de Adiestramiento y el Comando Aeroespacial hasta que se logre que uno más uno, sea más que dos. Ese es el principal trabajo de este Comando y creo que vamos por buen camino”.

EL COMANDANTE

El brigadier mayor Alejandro Aníbal Moresi fue puesto en funciones como titular del Comando Aeroespacial del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas el 11 de marzo de 2015.

Oriundo de Rosario, Santa Fe, ingresó a la Escuela de Aviación Militar en 1976; es aviador militar, piloto de combate, y posee un máster en Dirección de Recursos Humanos y en Dirección de Empresas.

“Yo empecé mi carrera en la Fuerza Aérea en el Comando de Defensa Aérea, o sea que eso me dio una visión de cómo era el original Comando, que tenía cosas diferentes al de ahora, pero sí tenía la misma función en líneas generales”, expresó Moresi.

Asimismo, en su larga trayectoria en la Institución se desempeñó como oficial de escuadrilla en la IV Brigada Aérea y en la Escuela de Aviación Militar; fue jefe del Departamento Análisis Operativo y también de Gestión del Comando de Material; ocupó el cargo de jefe de Departamento Planeamiento de Recursos Humanos (RRHH) en el Estado Mayor Conjunto de las FFAA, así como también fue director general de Investigación y Desarrollo y de Planes, Programas y Presupuestos.

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