POR EL SUEÑO DEL PIONERO


Continuando con el anhelo del vicecomodoro Mario Olezza, quien estuvo a cargo de la construcción de la primera pista de la Base Marambio, se habilitó oficialmente el aeródromo antártico
Por 1er. Ten. Laura Pereyra. Fotos: PC. Juan Benavente/1er Ten. Sheila
Inauguración del aeródromo


El 29 de octubre, en coincidencia con el 46º Aniversario de la Base Marambio, se habilitó oficialmente por Resolución N° 860/2015 de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), el Aeródromo Público “Vicecomodoro Marambio”, situado en la isla homónima. Declarado técnicamente de carácter “Público Controlado”, es el más antiguo de toda la Antártida y funciona desde 1969 como puente aéreo entre ese sector y la Argentina continental.

Su pista de aterrizaje es de tierra compactada, apta para operar con aviones de gran porte y tiene una longitud de 1.200 metros y 40 de ancho. Para orgullo de la Fuerza Aérea Argentina (FAA), fue construida por los integrantes de la Patrulla Soberanía, liderada por el vicecomodoro Mario Luis Olezza, quienes con picos y palas trabajaron incansablemente para romper el aislamiento con el continente.

Desde esos años se continúa cumpliendo con el sueño del pionero manteniendo operativa la pista y, con ello, el puente aéreo con el continente antártico. Pero quedaba pendiente su registro y habilitación oficial por parte de la ANAC como autoridad aeronáutica nacional, teniendo en cuenta que durante años distintas cuestiones burocráticas no lo permitieron. En el 2010 esta idea se retomó cuando el por entonces comodoro Roberto Aguirre, integrante de la Dotación 41 y jefe de la Base Marambio elaboró un expediente solicitando la habilitación, pero recién el año pasado la iniciativa cobró más fuerza.

De esta manera, la Dirección General de Servicios Aeronáuticos de la FAA se encargó de las coordinaciones; la Dirección Nacional del Antártico (DNA), dependiente del Ministerio de Relaciones Internacionales y Culto, brindó asesoramiento y fue clave el aporte brindado por la Administración Nacional de Aviación Civil, organismo que se abocó en profundidad a efectuar el seguimiento documental de las gestiones de habilitación, requerimientos, relevamientos de campo e inspección in situ de las instalaciones y procedimientos operativos y de seguridad aeroportuarios, necesarios para certificar y garantizar administrativamente el cumplimiento y la calidad de los servicios aeroportuarios del aeródromo.

Noticias en Vuelo conversó en exclusiva con el brigadier Guillermo Alsúa, director general de Servicios Aeronáuticos, quien explicó que “a partir de ese momento se inicia un proceso de trabajo conjunto. Nosotros adecuamos los medios que tenemos en Marambio; efectuamos las gestiones pertinentes ante el Centro de Instrucción, Perfeccionamiento y Experimentación, el CIPE, para la impartición del Curso de Jefe de Aeródromo a fin de obtener las licencias habilitantes requeridas al jefe de Base y al oficial coordinador de la dotación entrante. Pero el grueso del trabajo administrativo vinculado con las normativas y de adecuación de los reglamentos para el entorno antártico lo hizo personal de la ANAC”.

En el aeródromo se encuentra la pista propiamente dicha que cuenta con balizamiento eléctrico y una línea de luces que posibilitan la navegación aérea y el aterrizaje en condiciones meteorológicas de escasa visibilidad. Asimismo, dispone de una torre de control, un hangar e instrumentos de radioayuda.

Los trabajos de reacondicionamiento finales se llevaron a cabo durante casi cinco meses y estuvieron a cargo de la Dotación 46 que retornó al continente en el mes de octubre, tras cumplir un año de servicio en la Base Marambio. “Ellos también se encargaron de redactar el Plan de Emergencias del Aeródromo y de hacer los trabajos de señalización, adecuación y mejora de la pista, realizando los movimientos de suelo necesarios para adaptar a norma las pendientes de la pista y, en colaboración con el personal de la ANAC, corroboraron las coordenadas geográficas correspondientes a los umbrales de la pista y del aeródromo, a pedido de las tripulaciones del sistema C-130 Hércules. Se trató de un verdadero esfuerzo mancomunado”, comentó el comodoro Sergio Blaser, jefe de Tránsito Aéreo Militar.

Como explica el comodoro, la Dirección General de Servicios Aeronáuticos ofició como una suerte de nodo de gestión, siendo interlocutora entre los distintos organismos integrantes de la Fuerza Aérea y la ANAC. A nivel interno de nuestra Institución, la habilitación se logró gracias al esfuerzo combinado de varios organismos que colaboraron con gran eficiencia desde comienzo del año: la Dirección General de Planes, Programas y Presupuesto (DG3P) estuvo involucrada en la firma del convenio marco que se realizó con la ANAC; la IX Brigada de Comodoro Rivadavia proporcionó las aeronaves DHC-6 Twin Otter y su tripulación con las cuales personal de la II Brigada Aérea de Paraná verificó el VOR -equipo esencial de ayuda para la navegación aérea- y los dispositivos de radio ayuda mientras que el Grupo de Reconocimiento Aeroespacial efectuó el relevamiento aerofotográfico, material que le permitió a la Dirección General de Control de Tránsito Aéreo confeccionar la Carta Instrumental, herramienta de suma utilidad para efectuar los procedimientos de aproximación y aterrizaje.

Asimismo, la Dirección General de Infraestructura y Servicios Aeroportuarios se encargó de los estudios planialtimétricos de la meseta sobre la cual se posan la pista y las instalaciones del aeródromo, siguiendo los lineamientos técnicos conforme a los requerimientos y asesoramiento de la Dirección General de Infraestructura y Servicios Aeroportuarios de la ANAC a la vez que personal de la I Brigada Aérea de El Palomar efectuó el análisis y confeccionó el documento vinculado con la evaluación de riesgo, entre otras colaboraciones.

Además de la habilitación, este año se implementó -previo a la campaña- el Curso de Jefe de Aeródromo para cumplir con uno de los requisitos que hacen a su funcionamiento. Dicha capacitación fue dictada por el CIPE, dependiente de la ANAC y, en esta oportunidad, fue direccionada al actual titular de la Base Marambio, el comodoro Sergio Zulatto (aviador militar), y a su oficial coordinador, el mayor Alexis Hernández, (navegador militar), quienes por sus especialidades cuentan en su haber con conocimientos y experiencias afines.

Para que dicho proceso se desarrolle de manera completa, también se sumaron a esta suerte de “patriada” entidades privadas como el Grupo Sancor y la empresa Indug S.A que donaron dos equipos de contraincendios que permitieron elevar la categoría a 5 del Servicio Extinción de Incendio (SEI) -conforme a la clasificación OACI- lo que posibilita el aterrizaje de aeronaves de gran porte, como es el caso del C-130 Hércules.

Desde su creación, la función principal del aeródromo es permitir la operación de aeronaves de apoyo a las actividades de investigación científica de instituciones nacionales, extranjeras e internacionales que se realicen en el continente antártico.

Como explica el brigadier, los servicios son prestados por la Fuerza Aérea, tanto en lo que hace a tránsito aéreo, búsqueda y salvamento, servicio de rampa, sanidad aeronáutica y contraincendios, pero tiene ciertas restricciones respecto a otros aeródromos de similares características: sólo pueden acceder, previa autorización, aeronaves militares o civiles destinadas a brindar apoyo al trabajo científico; no abastece de combustible ni cuenta con servicios de escala y únicamente presta asistencia sanitaria en caso de emergencia. “El aeródromo tiene una pista de tierra muy volátil, cuando no está congelada, que pude afectar al fuselaje de las aeronaves que quieran operar en ella. Por eso es importante que quienes decidan aterrizar allí conozcan anticipadamente las limitaciones del ambiente antártico”, comentó Blaser.

Haciendo referencia a que el aeródromo es un área restringida, Alsúa agregó que “además entra en juego nuestra responsabilidad respecto al medioambiente. La Base Marambio funciona bajo certificación de las normas ISO 14.001 y mantener esa certificación requiere de un gran esfuerzo y compromiso institucional muy fuerte con este tema”.

Al fundamentar por qué resultaba necesaria esta habilitación, el oficial manifestó que “la Fuerza Aérea buscó que Marambio sea un aeródromo público porque eso marca la presencia de la República Argentina en la Antártida. La marca porque hace que en toda la documentación internacional de aviación aparezca que nuestro país tiene un aeródromo público en una base antártica (…) Todos los aeropuertos del mundo figuran en el manual de aeródromos y helipuertos, pero la Base Marambio no. Ahora, con la habilitación se logró que figure en las publicaciones aeronáuticas internacionales”.

Al hacer un balance del proceso total desarrollado, se observa que fue gradual debido, en parte, a las adversas condiciones climáticas que influyen tanto en el traslado de personal para realizar el relevamiento que se requiere como el transporte de material necesario.

Respecto a esta cuestión, el director de Aeródromos de la ANAC, Juan Carlos González, expresó que “fue un buen trabajo y pudimos alcanzar el objetivo planteado, al que se llegó con el trabajo de muchos hombres, tanto de la Base Marambio, en las sucesivas campañas antárticas, como los de otros organismos; pero, sobre todo, con la decisión política de la conducción de la Fuerza Aérea en todos sus niveles de dirección”.

“El logro de este proyecto demuestra que cuando hay buena comunicación y un objetivo loable común, la coordinación interagencial es positiva”, afirmó orgulloso el comodoro Blaser a la vez que el brigadier Alsúa agregó: “La Fuerza Aérea Argentina, fiel a los intereses de la Patria, continuó evolucionando con el sueño legado y el impulso iniciado por aquel visionario, el vicecomodoro Mario Olezza, quien con la primera pista para aterrizaje con rueda en el continente antártico dio el soplo que le proporcionó vida a la actual Base Marambio (…) Sin dudas, se ha hecho un trabajo excelente. Hoy podemos decir que el sueño del pionero, está cumplido.”

CONVENIO ENTRE LA FAA Y LA ANAC

Buscando establecer una interrelación más fluida y maximizar así la eficacia entre ambos organismos, el 28 de agosto del corriente año, el jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea, brigadier general “VGM” Mario Miguel Callejo y el administrador nacional de la ANAC, Alejandro Granados, firmaron un convenio en las instalaciones del Edificio Cóndor que permite también la creación de un Grupo de Consulta y Colaboración permanente cívico-militar.

De esta manera, para la habilitación del flamante aeródromo fue clave el aporte individual y grupal no sólo del titular de la ANAC sino también del director de Servicios Aeroportuarios, Norberto Petraglia; del director de Aeródromos, Juan Carlos González; el director general de Infraestructura y Servicios Aeroportuarios, Damián Boccaccio; el titular del Departamento de Certificación e Inspecciones, Alejandro Álvarez y el jefe del Departamento de Extinción de Incendios, José Las Heras.






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