LOS “ÁGUILAS AZÚLES” CUMPLEN TRES AÑOS


El Equipo Militar de Paracaidismo representativo de la Fuerza Aérea celebró su creación en la I Brigada Aérea con una emotiva ceremonia.
Por 1° Teniente Sheila Lyall /Fotos: Suboficial Auxiliar Fabricio Osre


En horas del mediodía del viernes 19 de junio, en las instalaciones de la I Brigada Aérea “El Palomar”, donde tiene asiento el Equipo Militar de Paracaidismo de la Fuerza Aérea Argentina (FAA), los “Águilas Azúles” se realizó un encuentro conmemorando el 3º aniversario de su creación.

En esta ceremonia, se inauguró la Sala de Paracaídas que recibe el nombre del mayor Danilo Filipelli que fue uno de los fundadores y el primer jefe del Equipo, quien lamentablemente perdió su vida en el 2012 en un trágico accidente de tránsito. Su esposa e hijos se encontraban presentes en la Sala.

Una vez que los invitados compartieron una pequeña recepción, se dirigieron hacia la Sala Filipelli, donde tuvo lugar el acto central. El jefe de Estado Mayor General de la FAA, brigadier general “VGM” Mario Miguel Callejo, fue quien presidió la ceremonia.

Entre las autoridades presentes se encontraban el titular anterior de nuestra Institución, brigadier general (R) “ Normando Costantino; el ex presidente de la Federación Deportiva Militar Argentina, brigadier mayor (R) Rafael Márquez; el secretario general, brigadier Alfredo Amaral; el subdirector general de Educación, brigadier Fernando Nieto; el director de Personal y Bienestar, brigadier Oscar Charadía; el director general de Comunicaciones e Informática, brigadier “VGM” Marcelo Alejandro; el jefe de la I Brigada Aérea, brigadier Gustavo Moyano junto a los titulares de diversas Dependencias y Organismos de la Fuerza Aérea.

En ese momento, el brigadier general Callejo, la señora Adriana Cabrera de Filipelli junto a sus hijos y el actual jefe de los “Águilas Azúles”, comodoro Néstor Nicosia se acercaron al lugar donde se encontraba el nombre del mayor Filipelli inmortalizado en la placa, sellando la idiosincrasia de estos hombres del aire, a quienes Filipelli acobijó desde sus comienzos.

Luego de las presentaciones de rigor, el capellán de la Guarnición Aérea El Palomar, presbítero César Tauro realizó una invocación religiosa. Posteriormente, bendijo la placa recordatoria que acompaña bajo el ángel del mayor Danilo Filipelli, la Sala de Paracaidístas.

Luego, el comodoro Nicosia pronunció palabras alusivas: “al cumplir la Fuerza Aérea sus primeros cien años de vida, se planificaron los primeros lanzamientos de adiestramiento a lo largo de las distintas Unidades. El equipo ha saltado con una de las banderas más grandes del mundo de 43 kilogramos de peso” comentó el comodoro agregando este dato significativo en su discurso.

Al momento de hacer referencia al motivo del nombre de la sala, Nicosia expresó sentidamente con sus palabras lo vivido aquel entonces: “el 26 de agosto de 2012 el equipo recibía la noticia trágica; el mayor Danilo Filipelli había fallecido en un accidente terrestre. La noticia fue devastadora. No podíamos creer que el destino le arrebatara la vida al co-fundador y jefe del equipo. Fue quien escribió la directiva que nos dió origen y quien le dió al equipo sus primeros pasos. Un verdadero gladiador en su actitud frente a la vida: tenaz y convencido. Queremos rendir un particular homenaje a nuestros fundadores, en especial al mayor Filipelli que a pesar de no tenerlo físicamente entre nosotros aún nos apoya, nos alienta y nos da mucha templanza. Es por ello que propusimos a la superioridad, bautizar a esta Sala de Paracaídas con su nombre”.

Finalmente, el comodoro Nicosia concluyó con el leiv motiv del grupo: “pedimos a la santísima Vírgen de Loreto, nuestra patrona, que con cada salto se afirme nuestro lema; con el cuerpo confiado a la tela y el alma puesta en las manos de Dios”.

Una vez finalizado el acto, todos los presentes se trasladaron al quincho del Casino de Oficiales de la I Brigada Aérea donde compartieron un ágape. El brigadier general Callejo fue el primero en entregar a los familiares de Filipelli un presente. Luego las autoridades que allí acompañaban y algunas personas que compartieron momentos significativos en esta corta pero prometedora historia de los “Águilas Azúles” también recibieron recordatorios de parte del equipo.

Una Promesa Especial

Los “Águilas Azúles” como declarados intrépidos del aire, buscan permanentemente nuevos desafíos y superarse día tras día. Un salto tándem es una variación del paracaidismo convencional, en la cual un aprendiz de esta disciplina salta junto a un instructor unidos por medio de un sistema de doble arnés.

Es necesario una breve formación en tierra, donde se explican distintos aspectos del salto, principalmente relacionados con seguridad. Se utiliza un arnés especial de tándem que se ciñe al cuerpo del estudiante.

El salto se efectúa desde una altura que fluctúa entre los 5.000 y 2.700 metros sobre el nivel de la tierra, lo que da entre 75 a 25 segundos de caída libre. Aproximadamente a 1.500 metros de altura se abre el paracaídas, quedando entre 5 y 10 minutos de vuelo para aterrizar.

Finalizando con el encuentro y en sus palabras, el brigadier general Callejo se refirió a la ceremonia y además hizo un compromiso bastante particular con el Equipo de Paracaidismo: “quiero agradecerles la invitación, adhiero por completo a las sentidas palabras del comodoro Nicosia en esta bella ceremonia que hemos tenido. Esto es todo un desafío, tienen pocos años de vida pero queda mucho por delante. Tenemos que seguir apoyando, son una tarjeta de presentación ante la sociedad de la Fuerza Aérea Argentina. Ya me comprometí a que si se habilitan en paracaídas de tándem, el jefe de Estado Mayor va a ser el voluntario para tirarse con un instructor de los “Águilas Azúles”; es una promesa”. Afirmó el brigadier general dando un toque de color con sus palabras a esta ceremonia tan emotiva y especial.



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